Para elaborar el proyecto de vida es
importante reconocer algunas de sus características, las cuales se enumeran a
continuación:
Es Personal
La elaboración del proyecto de vida
obedece a tu situación en particular, a tus gustos, necesidades e intereses.
Nadie puede generarlo por ti, quizá haya situaciones sociales o personas allegadas
que influyan en aquello que deseas, sin embargo no lo determinan. Estas metas
son personales y sólo tú decides hacía donde quieres ir.
Es realista y objetivo
El establecimiento de las metas y la
planificación de las mismas responden a tu realidad, a tus posibilidades y a
tus habilidades. Esto implica un conocimiento personal y del medio en el que te
desenvuelves. Además, toma en cuenta aquello que si depende de ti y no del azar
o de una situación externa. Por ejemplo, puedes planear ahorrar porque esto si
puede depender de ti, pero no se puede planear sacarse la lotería ya que esto
no está en tus manos.
Es Flexible
Como seres humanos vivimos etapas
diferentes en la vida, como situaciones laborales, familiares o sociales, las
cuales pueden cambiar cuando menos lo esperamos; un cambio de trabajo, la
llegada de un(a) hijo(a), la muerte de un ser querido, un accidente, la edad,
entre otras situaciones, demandan replantear el proyecto de vida, tanto en el
rubro de las metas como en los medios y recursos para alcanzarlas.
Es por eso que el proyecto se considera
como flexible, porque en cualquier momento de la vida puedes revisarlo y
ajustarlo mediante la reflexión de la situación actual, con decisión, voluntad
y disciplina hacia aquello que quieres y vas a lograr.
Recuerda que el propósito del proyecto
de vida es la planificación en la búsqueda de un bienestar personal, no busca
generarte angustia y estrés por la necesidad de cumplirlo. Siempre que las
condiciones o las necesidades ya no lo favorezcan es necesario que tomes un
tiempo para replantearlo.
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