Una vida como cualquier otra (novela)
Esta historia empezó hace aproximadamente 17 años cuando una mujer llamada Naty dio a luz a un niño el 7 de noviembre de 1995, que posteriormente seria llamado con el nombre de Román. Este niño nació en la hermosa ciudad de Playa del Carmen, en ese entonces no era lo que es en la actualidad, se crio con su madre y padre. En esos tiempos su padre se iba a trabajar, así que se quedaba solo con su madre; sus primeros años de vida fueron igual a los de todo niño que apenas estaba conociendo el mundo, frecuentemente sus padres viajaban a Tizimin, Yucatán de donde son originarios, ahí visitaban a sus familiares y conocidos que tenían en ese lugar, siempre se hospedaban en la casa de sus abuelos de Román. En Tizimin existe una pista de aviones cerca de la casa de sus abuelitos de Román, como en esta pista solo llegaban avionetas, casi nunca aviones grandes, siempre iba con sus padres a jugar o a sentarse en el pasto que bordeaba las orillas de la pista, pues en ella hacia un viento muy rico que si te dejabas llevar por él te aseguro que te podrías dormir y ni cuenta te darías. También existe un zoológico muy bonito con juegos mecánicos donde puedes ver a toda clase de animales, a Román siempre le gustaba ir a esos lugares.
A los dos años de nacido, Román tuvo la noticia de que tendría una hermanita y de hecho ya la tenía, pues su madre dio a luz a una pequeña niña a quien nombraron Isabel. Según sus padres al principio Román se portaba de una manera no muy buena con su hermanita pues según ellos le hacía travesuras, como quitarle su cobija o hacerla llorar, pero para su defensa él apenas tenía dos años, y todos los niños a esa edad siempre hacen cosas como esa.
Bueno ahora sigamos hablando sobre la vida de este niño, a sus 4 años entro al kínder donde conoció a los que serían sus primeros amigos, al principio le costó un poco hacer amigos pero con el paso de los días ya era amigo de casi todos. En la escuela había una resbaladia triple, en ese entonces para todos los niños era una resbaladia gigante, era el juego más atractivo que para poder subirte en el tenías que hacer fila. Durante su estancia en el kínder tuvo a dos maestras, una llamada Miriam y otra llamada ,siempre fueron unas muy buenas maestras y aparte eran muy bonitas, así que Román nunca falto a la escuela, bueno solo cuando se enfermaba. Al fin llego el día de su graduación, días antes todos los grupos que saldrían del kínder ese año, empezaron a ensayar un vals que sería el baile con el que se despedirían de su escuela. Román tuvo la fortuna de que le tocara una pareja muy bonita, una niña llamada, así que con gusto bailo con ella. Después del vals todos se despidieron y hasta ahora creo que solo algunos se siguen viendo.
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